Leer en voz alta no es interpretar
Cuando alguien lee su texto como si estuviera en un escenario, deja de escuchar lo que escribió y empieza a escuchar cómo suena. La voz impostada tapa justamente lo que interesa: la respiración cortada en medio de una oración larga, el adverbio que sobra, la repetición que el ojo no registró. La lectura de revisión se hace en voz baja, casi para uno mismo, sentado, sin público.