Qué encontrás cuando te sumás al envío diario
No es una app ni un curso con módulos. Es una práctica editorial que llega cada mañana al correo y que se puede sostener desde cualquier lugar: una mesa de cocina en Buenos Aires, un escritorio compartido en Santo Domingo o el asiento del subte a las siete y cuarto. Estos son los puntos concretos que vas a notar en las primeras semanas.
Una frase y un microensayo de tres párrafos
Cada pieza abre con una frase corta y sigue con un texto breve que la discute, la contradice o la baja a tierra. Tres párrafos, sin vueltas. Se lee en el viaje de ida y queda algo dando vueltas durante el día.
Una consigna para escribir quince minutos
Al final de cada envío hay una propuesta de escritura concreta: un disparador, un límite de tiempo y ninguna exigencia de calidad. No se corrige, no se publica, no se entrega. Sirve para ordenar ideas antes de que el día las desarme.
Lecturas elegidas por docentes de taller
Una vez por semana sumamos una recomendación de lectura comentada por quienes dan taller con nosotros. Son textos que se pueden conseguir en librerías de barrio o en bibliotecas, y cada recomendación explica por qué vale la pena volver sobre ese autor.
Archivo consultable por tema
Todo lo publicado queda agrupado en cuatro ejes: memoria, oficio, ciudad y vínculos. Si un martes te despertás pensando en la ciudad, entrás al archivo y leés esa serie completa, sin seguir el orden de publicación.
Agenda de talleres cortos
Organizamos encuentros presenciales en Buenos Aires y virtuales para lectores de Argentina y República Dominicana. Son talleres de pocas sesiones, con cupo chico, pensados para quien ya escribe o quiere empezar sin comprometerse a un año entero.
Si querés ver cómo se aplica esto en situaciones concretas, podés revisar los escenarios de uso o leer el proceso de trabajo editorial que sostiene cada envío.